miércoles, 24 de junio de 2015

51. Permiso que me cambio los zapatos


Esta letra, envuelta en un sobre de color madera en la mesa de un café sobre la avenida Córdoba (a la altura con la calle Ravignani), es lo último que se encontró de esto que no termina de dejarse en claro si es una novela o un ensayo sobre el amor. El título podría ser sugestivo, el significante "cambiar" podría estar dando algún indicio sobre alguna clase de transformación, o quizás sería mejor concentrarse sobre "zapatos" y pensarlo como la base de algo. Resulta difícil de saber.

Podría ser esta la letra de un tango como de un bolero, cómo deja en claro el mismo autor, resulta algo confuso (tampoco queda en claro si todo el conjunto de la obra, incluidos estos versos, son la excusa para hablarle a una mujer, la excusa para hablar sobre el amor o simplemente para establecer alguna clase de conexión entre ambos géneros). Tampoco se sabe bien si es una letra escrita seriamente o no es más que un juego humorístico, ya que a simple vista puede notarse la referencia a algunos tangos y boleros conocidos. 

Quizás alguien pueda desentrañar estos misterios.


Permiso que me cambio los zapatos.
Yo sé…
yo sé que un tiempo hay para lo nuestro.
Y sé que alguna vez me vas a amar.
Preanuncio no fue más que aquel encuentro,
de todo lo que aún tiene que pasar.

No sé cómo llamarlo, te confieso
si un tango o un bolero (me da igual).
Malena y Soledad, crecieron juntas,
Al borde del riachuelo o frente al mar.

Lo nuestro no se dio en un conventillo.
Lo nuestro no creció en el arrabal,
Pero sí todo empezó en una milonga
Y así en una milonga va a acabar.

Estribillo.
Permiso que me cambio los zapatos,
Pediste al mismo tiempo que el umbral.
De aquellas cosas que sólo son prohibidas
Se abría para nunca terminar.



Quién sabe…
Quién sabe hoy tengas dudas.
Se entiende que lo tengas que pensar.
Si hoy sólo represento aquel pasado.
Sabés que no me puedo conformar.

Maldita se llamaba la milonga,
Malditos son los años que no estás,
Errantes son las sombras del recuerdo,
Y tu vuelta...
tu vuelta una ilusión que no se va.

El tango y el bolero vienen juntos
Montados en un barco en alta mar.
Los dos dicen lo mismo, lo sabemos
más allá de que los quieran disfrazar.

Estribillo.
Permiso que me cambio los zapatos,
Pediste al mismo tiempo que el umbral.
De aquellas cosas que sólo son prohibidas
Se abría para nunca terminar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario